Muerte materna

La mortalidad materna, muerte materna o de mujeres gestantes describe la muerte de una mujer durante el embarazo, el parto o el posparto. La muerte materna es un indicador claro de injusticia social, desigualdad de género y pobreza, La OMS la define como “la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo, independiente de la duración y el sitio del embarazo, debida a cualquier causa relacionada con o agravada por el embarazo mismo o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales”.

La mortalidad materna es inaceptablemente alta. Cada día mueren en todo el mundo unas 830 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. En 2015 se estimaron unas 303 000 muertes de mujeres durante el embarazo y el parto o después de ellos.

Entre 1990 y 2015, el número de muertes maternas por 100 000 nacidos vivos solo se redujo en un 2,3% al año. Sin embargo, a partir de 2000 se observó una aceleración de esa reducción. En algunos países, las reducciones anuales de la mortalidad materna entre 2000 y 2010 superaron el 5,5%.

El alto número de muertes maternas en algunas zonas del mundo refleja las inequidades en el acceso a los servicios de salud y subraya las diferencias entre ricos y pobres. La casi totalidad (99%) de la mortalidad materna corresponde a los países en desarrollo.

La mortalidad materna en países en desarrollo en 2015 fue de 239 por 100,000 nacidos vivos, mientras que en países desarrollados fue solo de 12 por 100,000. Hay grandes disparidades entre los países pero también en un mismo país y entre mujeres con ingresos altos y bajos y entre la población rural y la urbana.

El mayor riesgo de mortalidad materna corresponde a adolescentes menores de 15 años. El riesgo de muerte materna a lo largo de la vida de 1 en 4,900 en países desarrollados y de 1 en 180 en países en desarrollo.

La mayoría de las complicaciones que aparecen durante la gestación son prevenibles o tratables; otras pueden estar presentes desde antes del embarazo, pero se agravan con la gestación, especialmente si no se tratan. Las principales complicaciones, causantes del 75% de las muertes maternas, son las hemorragias graves, las infecciones, la hipertensión gestacional (preeclampsia y eclampsia), complicaciones en el parto, abortos peligrosos. Las demás están asociadas a enfermedades como el paludismo o la infección por VIH en el embarazo o causadas por las mismas.

La mayoría de las muertes maternas son evitables. Todas las mujeres necesitan acceso a la atención prenatal, a la atención especializada durante el parto, y a la atención y apoyo en las primeras semanas tras el parto.

Para evitar la muerte materna es fundamental evitar los embarazos no deseados o a edades tempranas. Todas las mujeres, y en particular las adolescentes, deben tener acceso a la contracepción, a servicios que realicen abortos seguros en la medida en que la legislación lo permita, y a una atención de calidad tras el aborto.

En los países de ingresos elevados, prácticamente todas las mujeres realizan como mínimo cuatro consultas prenatales, son atendidas durante el parto por profesionales sanitarios capacitados y reciben atención posnatal. En 2015, solamente el 40% de las embarazadas de países de ingresos bajos realizaron las consultas prenatales recomendadas.

Durante la Asamblea General de la ONU de 2015, se presentó la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente 2016-2030, y tiene como meta acabar con todas las muertes evitables de mujeres, niños y adolescentes, además de crear un entorno en el que estos grupos de población no solo sobrevivan, sino que se desarrollen y vean transformarse sus entornos, su salud y su bienestar.

 

Fuente: OMS

Dra. María Guadalupe Güicho Samaniego

Médico Adscrito al Servicio de Ginecología y Obstetricia

Dr. Pierre Williams Sánchez Cuadras

Médico Residente de Ginecología y Obstetricia